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sábado, 31 de julio de 2010

Bañito en Chaián.

La playa fluvial y área recreativa de Chaián está cerca de Santiago, en el concello de Trazo, pero es para ir "motorizado". Un busero me había dicho el día anterior que desde la última parada en el Polígono do Tambre había unos 10 minutos. Y es cierto que los había... pero en coche. El paisaje de nuestro paseo de una hora hasta allí empezó siendo "urbano-industrial" para pasar a "urbano-sin aceras". Llegamos a la hora justa de comer un poco, junto a la estatuta del pescador Kías, el santiagués Ángel Moure, que hace 25 años fue nombrado "el mejor pescador y cazador de la comarca".


Teniendo en el recuerdo la visita reciente a la playa fluvial de Tapia, empezamos a curiosear pasando el puente: mucha gente, un bar, zona de juegos para niños y aparatos para practicar ejercicios físicos, numerosas barbacoas humeantes, cánticos en grupos, etc. Nos pareció muy completa la oferta del inicio del pequeño islote que iba a ser nuestro objetivo. Tanteamos la posibilidad de darnos un baño "a lo tarzán" (había una cuerda tipo liana preparada para eso) pero, sin prisas, optamos por ir hacia donde no hubiera mucha gente.


El paisaje era de frondosa vegetación natural de robles y castaños. Daba la impresión de ser difícil de vadear pero había algún sendero señalizado (de A Carballeira de Chaián a Ponte Albar). Se veía que el río Tambre llevaba una fuerte corriente y me vino a la cabeza la imagen de lo bonito que sería descenderlo en piragüa. Va formando islotes que están conectados por numerosos puentes de madera dejando pequeños canales, aunque algunos de ellos estaban secos.


Llegamos al final y la imagen invitaba a un largo baño. Con el agua fría que llegaba hasta la cintura, la dificultad de poder nadar no fue problema para disfrutarlo. El margen se enlodaba con facilidad, tardando un poco en clarear, pero el resto son cantos con abundante vegetación submarina por la que pululan a su aire pececillos.

sábado, 26 de junio de 2010

En la playa fluvial de Tapia.

Con el cambio del tiempo de lluvia a sol, la requetebatallona y yo decidimos aprovechar los fines de semana para ir a algún sitio. Elegimos esta playa fluvial, cerquita de Santiago. Está muy bien acondicionada, con sitio para la barbacoa, chiringuito y vestuarios con duchas. Paisaje bonito, ruido relajante del agua que fluye y ningún exceso agobiante de gente. Nos metimos en el agua por la zona del viejo molino, en un baño refrescante que valió la pena.


Nos amodorramos en el césped y hacia las 6 de la tarde empezó a nublarse. Decidimos curiosear un poco por la zona, saliendo del lado protegido por los socorristas y siguiendo el margen del Tambre. Breve pero bonito recorrido, ideal para el piragüismo y para seguir explorando otro día con más tiempo. La tarde no daba para más, que había que volver y el viento empezó a levantarse, y hacia la parada de bus al lado de la típica taberna de aldea nos fuimos.