La semana pasada leí en la prensa dos noticias acerca de los milagros y favores que Juan Pablo II el Magno va regalando a quien acude con humildad a su intercesión: un estadounidense se recuperó de una parálisis y un italiano (peluquero comunista del antiguo cardenal Wojtyla) de una hernia. Serán incontables los que seguro se están estudiando ahora mismo para seguir el proceso de Siervo-Venerable-Beato-Santo que es necesario para que la Iglesia ponga de ejemplo público a alguien. Crecí bajo su Pontificado; lo ví y escuché en Santiago, Roma y Madrid; y me uno al grito de ¡¡ Santo subito !!
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