domingo, 19 de agosto de 2007

¿Un adiós? No: volveré.


Las tiendas iguales a las de otras ciudades turísticas. Iglesias que ahora son museos o auditorios musicales (Dvorak), Visitar Praga da luz sobre las contradciones de nuestro tiempo y de neustra sociedda occidental. Frente a la mentalidad conformista del turismo pagano, la libertad que defendían los jóvenes a los pies de la estatua de san wenceslao.

sábado, 18 de agosto de 2007

Distracciones varias.

No están todas las que son pero...
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En un palacio de la calle Na príkopê está el Muzeum Komunismu (http://www.muzeumkomunismu.cz/), con grandes estatuas de Lenin y Marx a la entrada. Cronológicamente se va haciendo un interesante repaso a la historia del país tras el Telón de Acero, a través de reproducciones de salas de espionaje y de interrogatorios, videos varios, innumerables fotos de la época, etc. Al final, llegamos al año 1989, hasta la proclamación del fin del comunismo y el inicio de las libertades con Václav Hável como presidente.
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Museo Frank Kakfa (http://www.kafkamuseum.cz/). Después de 3 años en Barcelona y 3 en Nueva York, la exposición La ciudad de K se instaló en Praga: fotografías, cartas, periódicos, publicaciones de época, videos y audio... Un poco densa, salvo para forofos de Kakfa. Lo más curioso es la entrada, con la obra Proudy de David Cerný, formada por dos sujetos miccionando sobre el mapa de la República Checa al tiempo que trazan citas literarias con el movimiento de sus caderas. A la salida, el famoso callejón con semáforo que da a una plaza que tiene unas terrazas con increibles vistas al Puente Carlos.

En el inicio del Puente Carlos, a la izquierda, en unas intransitables galerías llenas de tiendas de souvenirs, te encuentras con el Museo de la Tortura. Aunque son tres pisos en un edificio antiguo, no es muy grande. Es un repaso de los distintos instrumentos de tortura que se usaban en otras épocas como elemento punitivo o disuasorio. Resulta increible hoy en día que eso pudiera llegar a hacerse. El que tenga curiosidad, a mí me recordó mucho a la película Hostel.

Saliendo del Castillo, callejeando hacia una tranquila plaza, llegas al Museo de las Miniaturas. Anatoly Konyenko fabricaba herramientas para microcirugía oftalmológica, pero tenía como distracción el dedicar siete años y medio de su vida en hacer un par de herraduras para una pulga. Son tres salas llenas de microscopios, allí están los libros más pequeños del mundo, siluetas de coches en la pata de un mosquito, un saltamontes tocando el violín con sus patas, hileras de camellos o trenes en el ojo de una aguja, etc.

Enfrente, y en el Monasterio del mismo nombre, está la monástica Biblioteca Strahov (http://www.strahovmonastery.cz/), la más grande del país, con dos impresionantes salones barrocos que contienen las salas de Filosofía y Teología. Además, hay un vestíbulo lleno de curiosidades del siglo XVIII: animales marinos deformados expresamente por navegantes para hacerlos pasar por monstruos. Con un pequeño donativo para el mantenimiento y conservación, te autorizan a hacer fotos, pero sin poder entrar por el peligro que supone para los frescos la respiración de los visitantes.

No podía faltar, aunque fuera en checo, la asistencia a una sesión de Teatro negro, básicamente visual. Híbrido de pantomima, teatro, danza y efectos especiales en el que los actores, vestidos con trajes fluorescentes, actúan delante de un telón negro iluminados por luz ultravioleta. Bonito, curioso, divertido y muy interesante, había docenas de ellos y me decanté por uno en que se representaba Otello.

En el Teatro de Marionetas (http://www.puppetart.com/) recibí la triste noticia de que el Museo estaba cerrado, y parece ser que de forma definitiva. Tenía referencias de que era algo digno de ver, al albergar centenares de ellas desde finales del siglo XVII hasta comienzos del XIX. Pero bueno, al menos pude disfrutar de la muy interesante Don Giovanni en un precioso teatro de madera al que se accedía por una estrecha y empinada escalera circular.

Por la noche, un viernes, no pude dejar de ir a visitar la discoteca Karlovy Lázne (http://www.karlovylazne.cz/), anunciada como la más grande de Europa Central. Situada en un edificio medieval, con antiguos murales y mosaicos, en realidad se encuentran allí cuatro discotecas distintas, cada una en su propia planta: el Music Café (música negra), la Discotheque (música disco clásica), el Kaleidoskop (música de los años 60-70-80) y el Paradogs (dance, techno, house, etc.). Yo me pasé un par de horitas subiendo y bajando, curioseando por todas partes en esa original colmena laberíntica.

viernes, 17 de agosto de 2007

En el Puente Carlos.

La primera piedra se puso el 9 de julio de 1357. Carlor IV, Rey de Bohemia y futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico inició unas obras que se prolongaron hasta casi medio siglo después, ya que fue terminado en 1402. O sea, que este año cumple 650 años de historia. uno se siente transportado aotras épocas. Praga estñá regada por el Moldava. el puente es el eje vertebrador de la ciudad. Uno se queda cautivado por la visisón de Praga desde allí. Es cruzado cada año por cuatro millones de personas. Considerada siempre como unaobra maestra del gótico, hasta 1841 fue el único nexo de una Praga dividida por el Moldava. En la década de los 70 se prohibió el acceso a los vehículos.


estatuas religiosas que no cuadran con ruidosos turistas despreocupados de su significvado. Lección espiritual de esas estatuas ahogada por el trasiego comercial del turismo. Ciudad post-cristiana, degradada por décadas de comunismo, primero, y agresivo capitaismo consumista, ahora.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Por la Ciudad Vieja.

El callejeo por la Ciudad Vieja siempre fue delicioso. Cada uno de los edificios tiene su historia particular y multitud de leyendas que han ido quedando en el saber popular: hasta 77 fueron las recopiladas en un libro de Alana Jêzková que adquirí. Es casi imposible dar una vuelta por estas calles sin imaginarse a Kakfa paseando o mirando por alguna de las ventanas. Nacido cerca de la Iglesia de San Nicolás, es como si fuera el dueño de esta parte de la ciudad.
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Inevitable era desembocar una y otra vez en la Staromêstske námêstí. No pude contemplar la oscura estatua de Jan Hus, descubierta en 1915, al estar siendo restaurada.

En dirección al reloj, . Reloj.


A las en punto. A las 12. Estropeado. Aplausos.

De noche, más relajado, ambiente de descanso

Edificio ___ on exposición de Dalí. Conoicido popr ...Tiendas, museos, iglesias.

Leyenda del fantasma.

Valía la pena dar una vuelta por la plaza para respirar el ambiente: cafeterías y restaurantes con terrazas atestadas de gente, riadas de turistas, guías turísticos abriéndose paso bajo paragüas de distintos colores, coches de época y de caballos recogiendo a aquellos que querían un recorrido turístico por las zonas más emblemáticas...

martes, 14 de agosto de 2007

Martes 14, en la Torre TV y Václavske Námêsti.

El aparthotel estaba en el distrito Zizkov-Karlín, a sólo tres paradas en tranvía de la plaza Wenceslao. Estos pasaban con frecuencia, cada cinco minutos, con lo que me encontraba muy próximo al meollo de la ciudad. Superé las ganas de dirigirme hacia allí porque cerca de mi alojamiento se encontraba la torre de Tv (http://www.tower.cz/), a donde fui callejeando para planificar el resto del día y disfrutar de la ansiada primera panorámica de la ciudad.
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Construida entre 1985 y 1992, tiene 216 metros de altura; se sube hacia lo alto con ascensores de gran velocidad y a 63 metros hay un restaurante con comida típica checa, que pude degustar. La verdad es que era increible la vista desde allí, siendo como es el punto de referencia más alto de Praga. Y no dejaban de ser curiosos los 10 gigantescos bebés con cara de tragamonedas que suben por la base, obra de David Cérný llamada Momia (Miminka).
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Después me dirigí, caminando por un barrio residencial con pocas cosas que ver, hacia Václavske Námêsti o Václavák, la famosa plaza Wenceslao. Además de poder respirar el típico ambiente turístico en distintas lenguas, allí se encuentran muchos edificios de principios del siglo XX dignos de ver: Grand Hotel Europa, Wiehl, Lindt, Koruna, Melantrich (hoy almacenes Mark & Spencer), desde cuyo balcón Václav Hável proclamó el fin del comunismo en noviembre de 1989, etc. Con tantas opciones, ¿por dónde empezar?

Por el Národní Muzeum o Museo Nacional (http://www.nm.cz/): gran escalera central, suelos y paredes de mármol, cuadros bien elegidos, salas llenas de todo tipo de minerales, fósiles y animales disecados sobre un suelo de parqué que va crujiendo a cada paso. Las vistas hacia la plaza desde la fuente no hay que perdérselas. Y desde allí es inevitable dirigirse a la estatua ecuestre de San Wenceslao.

Duque de Bohemia en el siglo X y el "buen rey Wenceslao" de las canciones navideñas, está flanqueado por los otros santos patrones de Bohemia. Cerca hay un pequeño monumento a las víctimas del comunismo, con fotografía de Jan Palach y Jan Zajíc. El primero se inmoló en las escalinatas del Museo Nacional prendiéndose fuego en enero de 1969 en protesta por la invasión de Praga por fuerzas del Pacto de Varsovia. Al día siguiente 200.000 personas se congregaron en la plaza en su honor. Y el segundo hizo lo mismo un mes después.

Seguí toda la tarde, sin prisas, parándome en lo que me resultaba más curioso o atractivo, como podía ser el tranvía acondicionado como cafetería en medio de la plaza o las elegantes galerías del Palác Lucerna, con su barullo de tiendas y heladerías bajo vidriera de finales de los 40 y con la escultura Kun (Caballo) de David Cérný colgada del techo. Continué callejeando por los alrededores de Nové Mêsto hasta descansar en los tranquilos Frantiskánska zahrada (jardines franciscanos), para llegar después a la vía Na príkopê, donde paré para retomar energías a base de batidos de fresa.

Todos los días llegaba en tranvía a esa plaza con lo que tuve oportunidad de conocerla con detalle. Era curioso el contraste de detalles, la mezcla que había entre edificios señoriales y chiringuitos de perritos calientes, el ir y venir de turistas de todos los países que llegaban a convertirla en un hormiguero que servía de punto de encuentro y de partida para visitar otros muchos sitios.

lunes, 13 de agosto de 2007

Lunes 13, llegada a Praga.

¡Y llegó el día! Vuelo el domingo desde Madrid a Barcelona y... mal empezamos: me pierden la maleta en el aeropuerto y me encuentro con una impresionante tromba de agua sobre la ciudad. Con la que caía no pude quedar con ningún amiguete, busqué alojamiento para dormir, un sitio para cenar y a descansar, que había que estar a su hora en el aeropuerto aunque fuera sin maleta.
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Nada que reseñar sobre el viaje: Barcelona-Milán con Iberia y Milán-Praga con Alitalia. Durante todo el trayecto lució un sol veraniego que me hacía pensar que volvería a casa con un buen moreno. Por lo demás, me pasé todo el tiempo mirando por la ventana y leyendo detalladamente uno de los libros que llevaba sobre Praga.

El aeropuerto de Prague-Ruzynê estaba más vacío de lo que esperaba, cambié euros por coronas (cz) en uno de los bankomati y mientras me fumaba el primer pitillo en muchas horas iba pensando sobre cómo ir hasta el hotel. Con la gestión de uno de los empleados y considerando que poco podía ver durante el trayecto en bus en una noche oscura, me decidí por el taxi y en 20 minutos ya estaba en el hotel. ¿Y qué hacer una vez desembalada la maleta? Pues irme andando al centro de Praga, a cenar en la famosa Plaza Wenceslao.

Por aquí pasaría todos los días.

sábado, 11 de agosto de 2007

Sábado 11, inicio de mis vacaciones.

¡Por fin empezaban mis vacaciones! Las había planificado poco tiempo antes y, después de barajar posibles destinos, no dudé en elegir Praga. Tan bien me habían hablado Mamaita y Silvita de esa ciudad imperial, que iba con muchísimas ganas de conocerla a fondo. Por la mañana salimos toda la familia en dirección a Santiago, para comer en Monte da Condesa. Y después partimos en coche Silvita, Miguel, Laura, Ari y yo en dirección a Madrid, donde pasaría la noche.
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La estancia iba a ser necesariamente breve, pero ese día tuve tiempo de saludar al tito Rafa, que vendría a la mañana siguiente de visita, jugar a los puzzles con las pequeñas e intentar darles la sopita y salir de terrazas por la Castellana con un par de amigos.

Con el buen tiempo que hizo al día siguiente no podía faltar la sesión de piscina con Laura y Ari. Tres añitos Laura y uno y medio Ari: ya sé que les encanta nadar pero, siendo tan pequeñas como son, la verdad es que me parece increible el arrojo que tenían dentro del agua.
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martes, 7 de agosto de 2007

¿Dónde está Wally?

Este año, en la fiesta medieval de Ferrol por el casco viejo hubo una novedad: un barquito amarrado en el puerto transformado en pub. Muy bien montado, la bodega era una discoteca para no fumadores y podias ir de aquí para allá con tu copa en la mano por el resto del barco. Como se ve en las fotos, estaba a rebosar y el buen tiempo acompañaba para disfrutar de él al aire libre.
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Es una bella goleta que se botó al mar en 1918 y que ahora hace rutas turísticas bajo el nombre de Nóstromo. Por allí pululaba, el sábado 4 de agosto, Wally. A ver quien es capaz de localizarle entre el gentío.